sábado, 16 de junio de 2012

A propósito de las sin salidas de la relación sexual...


Variaciones sobre el encuentro
entre los sexos

Acaba de editarse …o peor (Paidós), el seminario XIX de Jacques Lacan y el último traducido al castellano. Dictado entre 1971 y 72, es el principio de un giro hacia la teoría de los nudos que el psicoanalista francés siguió hasta el final de su enseñanza, cuando dijo, el 12 de diciembre de 1978, “que no haya relación sexual, he aquí lo esencial de lo que yo enuncio”. Después, el Uno, lo real, el sinthome, serán conceptos disueltos en el infinito del goce femenino.

POR PABLO E. CHACÓN

Si es cierto que el cachorro de hombre es un compuesto que incluye la historia de su familia materna y paterna, no parece disparatado pensar que el infans llega al mundo poco menos que preso y con el equivalente de una herencia en ocasiones demasiado pesada para cargar, que carga sin saber que le pertenece a los demás. Pero se trata de sobrevivir. Primero, acomodándose al pesebre que le toca en suerte, y más tarde, a darse la cabeza contra el no de los otros. Y construir así, paso a paso, la vía regia de una “autonomía” contradictoria que lo instalará, con suerte, en la neurosis y su incontrolable colección de síntomas. Esos síntomas quizá se transformen o desaparezcan si un deseo bien temperado lo empuja a quemar la casa sin garantías, sin seguridad de que la intemperie del afuera sea más soportable que la de adentro. Digamos que es una apuesta entre lo que hay… o peor.
… o peor es el título del último seminario de Jacques Lacan traducido al castellano. Y representa un punto de inflexión en la enseñanza del psicoanalista francés. Lacan, que convirtió al complejo de Edipo freudiano en estructura, mediante la lingüística y la teoría del significante, advierte sobre un más allá del síntoma que resiste a su disolución: eso es lo real. A su modo, insiste: hacer psicoterapia con el síntoma no evitará que lo real retorne como lo peor. Este es el punto donde el ideal científico de Lacan (grafos, topología, nudo borromeo, matemas, etcétera) se vuelve inequívocamente político. Es un punto de importancia decisiva porque al parecer impregnará la clínica psicoanalítica del siglo XXI. Y una respuesta política de Jacques-Alain Miller a su legión de detractores.
En el último congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), en Buenos Aires, Miller, cerrando el evento, invitó a pensar un título para el IX encuentro –que se celebrará en París en 2014: el desorden de lo real. Curiosa anticipación que en un reportaje concedido a este medio, ese hijo pródigo de Louis Althusser también haya hablado del goce, de la muerte y de la ausencia de proporción sexual.
¿Será que ya no se trata sólo del sujeto dividido por la represión o el no saber de un síntoma que insiste pero que puede descifrarse sino de una piedra de toque, sin sentido, indescifrable, absolutamente singular, eso, lo real, que decide la posición, activa o pasiva por fuera, por lejos de la genitalidad, del género y de la “identidad”, esas antiguallas para sufragistas de baño unisex?
Dice el psicoanalista Gerardo Arenas, traductor del seminario: “En principio, gracias a la reciente aparición de …o peor, el número de seminarios de Lacan publicados en castellano (quince) supera en número a los que siguen en espera. Pero hay varios motivos adicionales por los cuales celebrar la llegada del Seminario XIX al mundo hispanohablante”.
“Entre fines de 1971 y mediados de 1972, además de dictar su habitual seminario, Lacan dio en otro ámbito siete charlas sobre ‘El saber del analista’. Quienes frecuentábamos las desgrabaciones de las clases de ese seminario y del conjunto de esas charlas, nos topábamos con una gran dificultad: al leer cada serie por separado, ambas nos parecían incompletas, y si las mezclábamos intercalándolas por orden cronológico, la primera parte del producto resultaba incoherente. Por eso celebramos la decisión de Miller, quien estableció el texto intercalando sólo las cuatro últimas charlas y publicó aparte las tres primeras bajo el título de ‘Hablo a las paredes’, de próxima aparición”.
“El producto resultante plasma dos aportes clave de Lacan, vinculados entre sí. Medio año antes de dar comienzo al Seminario XIX, había mostrado la necesidad de introducir un cambio en la concepción de la experiencia analítica, en la medida en que ésta no puede sostener la absoluta primacía de lo simbólico sobre lo real. Y aquí vemos a Lacan dar el primer paso en esa dirección: cuestiona la existencia del Otro (campo del lenguaje y del deseo) y propone partir del Uno (marca real del goce en el cuerpo). Esta propuesta se condensa en el neologismo Haiuno”.

…o peor es un seminario central porque completa (pero no cierra) la operación de desmitologización del campo freudiano, ampliando su alcance, introduciendo la idea de que el síntoma que cifra al deseo es una defensa contra el goce. “Lo que parece una ley general es que los primeros encuentros con el goce del cuerpo dejan marcas que no se borran. Eso es curioso. Porque esos encuentros son contingentes. En las estructuras clínicas, el encuentro con el goce es algo desmesurado, no previsto”, dice Miller en el reportaje. Desmesurado al punto que suele ser una excusa perfecta para suturar la extrañeza susceptible de un encuentro –incluso sexual– con la otra especie. O en otros términos, el amor menos como una ilusión que como una experiencia de la diferencia radical. “’Hay Uno’ (...) Entiendan: el Uno-solo. Solo en su goce (radicalmente autoerótico)”. “Aquí comienza la última enseñanza de Lacan (…) Lacan enseñaba la primacía del Otro en el orden de la verdad y en el del deseo. Aquí enseña la primacía del Uno en la dimensión de lo real. Recusa el Dos de la relación sexual y también el de la articulación significante. Recusa el gran Otro, pivote de la dialéctica del sujeto, le deniega la existencia, lo remite a la ficción. Desvaloriza el deseo y promueve el goce. Recusa el Ser, que no es más que semblante. La henología, doctrina del Uno, aquí está por encima de la ontología, teoría del Ser”.
Es una suerte de pasaje de la doctrina del sujeto dividido al Uno, o “partiendo de lo real”, alUn-dividualismo moderno, en sus términos, los de Miller.
Arenas anota que “el segundo aporte (del seminario) apunta a despejar cuáles son los modos estructurales de relación entre los sexos. Freud ya había señalado que el homo sapiens carece de un instinto sexual que guíe a cada individuo hacia algún partenaire del otro sexo, a tal punto que hombres y mujeres parecen pertenecer a especies diferentes (aunque puedan tener descendencia). Lacan resume esto en la fórmula ‘No hay relación sexual’, que indica la ausencia de tal programa instintivo en los seres que hablan: todo lo que supla esa inexistente relación surge de una contingencia y de una invención, lo cual socava todo intento de dar una definición (biológica, social, moral o religiosa) tanto de la naturaleza como de la normalidad. Lacan construye aquí, ladrillo por ladrillo, la estructura que enmarca las relaciones entre los sexos, y agrega, a la lógica de la excepción paterna descubierta por Freud (que rige a la posición viril), la lógica del no-todo característica de la posición femenina”.
Entonces, si no hay relación sexual, lógicamente, La mujer no existe, existen las mujeres. En otros términos: no existe intercambio, proporción, orgasmo compartido, Madre eterna, fusión original, por qué te fuiste mamita… Lacan sabía de qué iba la cosa. Y Freud se había definido contra (Carl Gustav) Jung, que en lugar de lo sexual, situaba la fuente del deseo en los reencuentros con unos “arquetipos” universales. Freud quería una nueva ciencia, no un retorno a la religión.
El místico que Lacan guardaba en su gabinete de “libertino” estaba por afuera de la religión: sus amigos eran Georges Bataille, Pierre Klossowski, Michel Leiris, Roger Caillois. Desde su posición como psiquiatra, jamás abandonó su interés por la “locura” femenina. El goce femenino, Lacan lo entiende como una suerte de desarreglo que la regulación fálica no puede capturar. “Hay un goce de ella, de este ‘ella’ que no existe y no significa nada. Hay un goce de ella del que tal vez no sabe nada, sino que ella lo experimenta, y esto, ella lo sabe. Lo sabe, claro está, cuando esto sucede”. Esa potencia en acto, que las fórmulas de la sexuación sitúan con claridad, lo empuja a purgar a Freud de los residuos mitológicos de su invención, que se detiene con una pregunta: ¿qué quiere una mujer? Seguramente algo que la posición masculina ignora. Pero si el encuentro se produce, será fortuito como el de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección.-     

domingo, 6 de mayo de 2012

Conferencia recomendada: El nombre propio y el nombre del padre



LOS FOROS DEL CAMPO LACANIANO EN BOGOTÁ  

Invitan a la Conferencia:
 EL NOMBRE PROPIO Y EL NOMBRE DEL PADRE

“El nombre es una noción clave en psicoanálisis. Lacan basa la definición del tipo clínico de síntoma, en la relación del sujeto con el nombre del padre. Considera por otra parte que el vínculo asumido o camuflado con el nombre proprio determina la posición de enunciación: el neurótico, por ejemplo, es un sin-nombre”.

Expositor Invitado:
GABRIEL LOMBARDI
Analista Miembro de la Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano (AME).
Miembro del Foro del Río de la Plata (Argentina).
Docente en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

Fecha: martes 15 de mayo de 2012
Hora: 6:30 p.m.
Lugar: Calle 67 N° 6 -11

Entrada libre, previa inscripción: forolacaniano@yahoo.com.mx.
Cupo limitado

lunes, 23 de abril de 2012

En la web encontramos espacios diversos, que combinan arte, música, ciencias sociales.... De estos mi recomendado esta semana es la revista Cita en las Diagonales. Muy bien diagramada y con muchos temas de interés para todo tipo de curiosos.
Visiten el link:
http://www.citaenlasdiagonales.com.ar/

domingo, 22 de mayo de 2011

Comparto con ustedes el ensayo de la compañera Laura Alfonso sobre Desarrollo Psicosexual, a partir del análisis de la película "La Teta y la Luna", del realizador español Bigas Luna.


Sexualidad en la infancia
                                                                                       Laura Alfonso- Fundación Universitaria San Martín                                                     
Popularmente se piensa que durante la infancia, el niño se encuentra abstraído casi por completo de la sexualidad y en aquellos en los que es mas manifiesta se les juzga fuertemente, se piensa que padecen de algún trastorno o ha sido expuesto tempranamente a contenidos sexuales no aptos para su edad. Los niños tienden a representar la pureza e inocencia por lo que es difícil para los adultos comprender el hecho de que en la niñez también se lleva a cabo un desarrollo psicosexual significante. Sin embargo, en la infancia las ideas acerca de determinados componentes sexuales se evidencian en el niño sin ningún tipo de morbo ni malicia, pues el infante solo crea construcciones a partir de la información que le transmite su entorno.

En la película “La Teta y la Luna” se narra la historia de Tete, un niño de 8 años, el cual se ve afectado por el hecho de tener un hermano nuevo, y que este tenga la posibilidad de ser amamantado por su madre mientras Tete debe beber leche de un vaso. Por lo anterior Tete decide emprender la búsqueda de una teta para él solo, la cual encuentra una extranjera llamada Estrella, pero rápidamente la situación se complica cuando Miguel, uno de sus amigos queda perdidamente enamorado de la misma mujer.

Es muy interesante la forma en que Tete interpreta la sexualidad y como la justifica. En su mente, todo lo referente a dicho tema gira en torno a la leche, pues para él, es por esta que las mujeres tienen senos de gran tamaño, los cuales son abastecidos de leche por un hombre, el niño llega a esta conclusión al ver a sus padres en la intimidad, y en su mente este hecho solo tiene como finalidad que al día siguiente la madre tenga leche para amamantar a su hermano menor. En este punto se evidencian las teorías acerca de la sexualidad en la infancia, las cuales son: 1. De donde vienen los niños; 2. La sexualidad de los padre; 3. La diferenciación sexual entre hombres y mujeres. Observando lo anterior desde un punto de vista objetivo, el niño solo se encuentra haciéndose preguntas sobre aspectos biológicos y sobre su origen que contienen un trasfondo sexual y hacen parte de las etapas del desarrollo que conllevan a la conformación de la identidad sexual.

Tanto en la niñez como en la edad adulta, el ser humano constantemente se encuentra haciendo asociaciones acerca de lo que desea, como en la película en el caso de el amigo de Tete, Estalone, para él su motocicleta simbolizaba a una mujer, por solo citar un ejemplo. Las asociaciones de objetos que simbolicen el deseo insatisfecho no son propiamente conexiones entre dos objetos que guarden características similares o tengan relación entre sí, si bien es posible que si ocurra de este modo, en las personas suele tratarse de asociaciones poco comunes que esconden el verdadero deseo de la persona, y por medio  de estos simbolismos se logra satisfacer.

Todos los deseos insatisfechos y la mayoría de los simbolismos por lo general se construyen o nacen a temprana edad, durante la infancia, lo cual es otra explicación de la sexualidad en la vida del niño y la naturalidad de ella.

Los vínculos afectivos son una pieza crucial en todas las formaciones de desarrollo por las que atravesará el infante, siendo su madre la primera en establecer este tipo de vínculos.

Simón Brainsky (2003) afirma “inicialmente los fines de los instintos sexuales siguen un curso paralelo al interés nutricio, es decir, a los instintos del yo” con lo que explica la relación en la fase oral entre la necesidad del niño por ser alimentado y el placer y la representación que esto conlleva para él, puesto que cuando la madre amamanta al infante no solo suple una necesidad biológica, alimentarlo, sino que también cumple la función de recibir las proyecciones que el niño tiene hacia ella, que suelen ser sobre miedo, y regresárselas laboradas, dando tranquilidad al bebé. Lo anterior se refleja claramente en la película, Tete, en un primer plano, siente la necesidad de ser amamantado del seno de una mujer, como lo hace su madre con su hermano menor, pero paralelo a esto también está el sentido sexual de su deseo que es simbolizado con la leche. Todo lo anterior evidencia indudablemente el Complejo de Edipo en Tete, al enamorarse de Estrellita en un primer momento y ver como un rival a su amigo Miguel, aunque ellos no son sus padres biológicos, en ese momento para el niño representan las figuras materna y paterna. El niño trata por todos los medios de estar al nivel de Miguel para llamar la atención de Estrellita imitando cualquier acción que ella resalte como agradable o fascinante con la finalidad de hacerlo a un lado y que ella lo elija a él.

La película culmina mostrando la terminación de todo este proceso por el que pasa el niño; Tete logra subir hasta el final de la pirámide, y desde allí ve a Estrellita quien anteriormente se había marchado, esta lo recibe con los brazos abiertos y lo amamanta, a continuación se une a ellos su madre quien toma al niño y lo amamanta también, Tete se alegra mucho al ver todo esto y afirma que prefiere quedarse con el seno de su madre. Cuando el niño baja, es aclamado por todos por haber logrado escalar la pirámide humana y su padre, quien está muy orgulloso de su hijo, afirma que el niño tiene muchos “cojones”. Con esto se demarca la finalización del complejo de Edipo en Tete, quien abandona el amor y el deseo que sentía hacia su madre para asumir su papel como hombre en la sociedad.

Finalmente la película muestra una realidad que la sociedad se niega a ver, pero que se encuentra ahí y juega un papel muy importante en la formación de la psicosexualidad del hombre. Las etapas por las cuales atraviesa un niño durante su infancia son completamente normales, pero por esto no se les debe restar importancia ya que estas etapas (oral, anal y complejo de Edipo) son un componente decisivo que marcaran la personalidad de la persona en su madurez y si tendrá o no algún tipo de desorden o trastorno, y sobre todo, se debe admitir que la infancia también es una etapa cobijada por la sexualidad.

Brainsky, S. (2003) “Manual de Psicología y Psicopatología Dinámicas”. Bogotá:   Panamericana

Recomendadísimo

http://ampblog2006.blogspot.com/2011/05/mas-deseos-y-menos-objetos-diario-de.html